Nueve jugadores sauditas llegan cedidos a España

Arabia Saudí ha llegado a la Liga. Seguramente os preguntaréis cómo es que han llegado tantos jugadores y qué tiene esto de malo. Pues todo esto se debe a un proyecto en el que está participando diferentes clubes españoles junto con LaLiga, la General Sports Authority de Arabia Saudí y la Federación de Fútbol de Arabia Saudí para potenciar su fútbol. Otra estrategia del fútbol negocio.

De momento, Levante, Villarreal y Leganés ya han anunciado sus fichajes para Primera, el Valladolid, Numancia y Rayo han incorporado a un internacional en Segunda y el Sporting fichó a un juvenil para jugar en su filial en Segunda B. Ningún jugador de nacionalidad saudita ha jugado nunca ni en Primera ni en Segunda División pero parece que eso va a cambiar; o no, porque es probable que ninguno de los jugadores que han llegado en calidad de cedidos a la liga española goce de minutos sobre el terreno de juego. Esto es otra estrategia de la Federación de Fútbol de Arabia Saudí que quiere potenciar su fútbol como ya demostró incorporando como seleccionador nacional a Juan Antonio Pizzi, que jugó en el Tenerife y Barcelona entre otros.

Ahora voy a dar mi opinión sobre lo ocurrido. La verdad es que me parece algo cuanto menos vergonzoso. Me parece perfecto que un país sin mucha tradición futbolística quiera potenciar su fútbol pero las formas me parecen asquerosas. También me ha decepcionado que los clubes humildes que normalmente apuesten por el fútbol popular como es el Rayo se vendan a estos negocios. Todo tiene sus límites, y esto es una falta de respeto al fútbol y a los aficionados, fichar a un jugador y formarlo en tu equipo solo porque te pagan quitándole una plaza a un canterano u otro jugador de mayor calidad.

Sin embargo, es algo que no sorprende. Un paso más hacia el declive del fútbol, un deporte creado por las clases populares y robado por los ricos, que depende de las manos de unos cuantos millonarios que solo miran el negocio y se olvidan de observar el sentimiento y la pasión que acompañan a esos clubes a los que venden al mejor postor para enriquecer sus bolsillos.

No me cansaré de decirlo, odio eterno al fútbol moderno y odio al fútbol negocio.


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